PARQUE NACIONAL IGUAZÚ, ARGENTINA

IMG_7146Nunca se imaginó Alvar Nuñez Cabeza de Vaca, primer europeo en divisar las Cataratas de Iguazú en 1542, que siglos después estas se convirtieran en uno de los principales destinos turísticos de Suramérica y que en sus dominios se definieran los límites de tres naciones con idiomas y culturas diferentes pero con un patrimonio natural en común. Un ejemplo de la riqueza ambiental que se encierra en Suramérica, pero a su vez testigo de un creciente proceso de deforestación y extracción de recursos que ha transformado espesas selvas en potreros y llanuras.

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Desde la isla San Martín se ven los miradores del lado brasileño de la Garganta del Diablo

El parque Nacional Iguazú, está ubicado en la provincia de Misiones, al noreste de Argentina, y con las cataratas como eje, son una de las últimas porciones de un bosque nativo subtropical que abarcaba amplios territorios de Paraguay, Brasil y Argentina, y del cual queda apenas un 6%. El parque en medio de un territorio dominado por grandes áreas de cultivo y gigantescos proyectos hidroeléctricos, es una isla de notable biodiversidad donde aún habitan especies nativas americanas como el Yaguareté (Jaguar), el Yacaré (Caimán) el tapir, el Coatí, alrededor de 450 especies de aves. y más de 90 especies de árboles de gran altura junto a 150 especies arbóreas. El valor ambiental del Parque de Iguazú se refuerza con el valor paisajístico de su principal atractivo: Las Cataratas. El curso del Río Iguazú se interrumpe bruscamente en más de 200 cataratas, se amplía y se rompe formando numerosas islas e islotes, y se reduce luego de caer a un ancho de 80 metros, antes de llegar finalmente al Río Paraná.

IMG_7235 El parque cuenta con una infraestructura de senderos y puentes para divisar las cataratas desde diferentes ángulos. La creación del parque natural estuvo supeditada a la planificación de senderos y miradores, en un proyecto inicial del célebre paisajista Carlos Thays, quien calculó los lugares donde debería construirse esta infraestructura. Los caminos según el circuito, recorren zonas inferiores y superiores de las cataratas, por el borde de sus caídas, y al pie de muchas de ellas, lo que permite que cualquier visitante sienta su imponencia con el sonido, el agua al caer, y el viento dispersando pequeñas gotas alrededor. Los caminos además de llevar a las cataratas son el medio más próximo para conocer la diversidad de la región. Es usual avistar en el espeso bosque cientos de tipos de mariposas, pequeños reptiles  y sobre cualquier otra especie, coatíes habituados a la presencia de visitantes que en contra de las recomendaciones les dan de comer y persiguen para las fotos; esto ha hecho de ellos ávidos cazadores de comidas de paquete, poniendo en riesgo su salud y la seguridad de esos mismos turistas que los alimentan. Sin embargo no deja de ser atractivo ver incluso madres con sus pequeñas crías atravesando los caminos en medio del bosque. Uno de los senderos obligatorios es el que lleva a la Garganta del Diablo después de un corto recorrido en tren. Con su forma de herradura esta es la catarata de mayor caudal del parque y al caer crea una enorme nube de agua pulverizada que no deja ver su fondo.

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La Garganta del Diablo se tiñe de rojo en épocas de lluvía

El Río Iguazú conforma el límite entre Brasil y Argentina y al desembocar en el Paraná, forma una gran T, que define la triple frontera entre estos países y el vecino Paraguay. Tres países con lenguas diferentes (portugués, español y guaraní), acentos diferentes, culturas diferentes, pero un territorio en común. Varias provincias de los tres países comparten una tierra, de intenso color rojo, que en épocas de lluvia tiñe los ríos de la región con ese color terroso. Es en este momento en el que las cataratas parecen otro lugar por el radical cambio de colores en el paisaje y el manto del agua que esta vez corre aún más embravecida y las playas de la Isla de San Martín desaparecen por completo.

IMG_7166 Por sus valores ambientales, y por ser un imponente monumento de la naturaleza, el Parque Nacional Iguazú fue incluido en la lista del Patrimonio Cultural y Natural de la Humanidad en 1984. No obstante su valor, es un entorno constantemente amenazado por la ganadería, la maderería, y la el interés de ampliar desarrollar proyectos hidroeléctricos en los que podría verse alterado el caudal de las cataratas y por ende la integridad y la biodiversidad del parque, como ya ha sucedido en el 2014 por el colapso de una presa que agravó la natural creciente del río.

 

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¿QUÉ HACER EN IGUAZÚ?

  • Para llegar al parque Nacional Iguazú en su costado argentino, es posible pasar la noche en Puerto Iguazú. Un pequeño poblado ubicado en una de las esquinas de la desembocadura del Río Iguazú en el Paraná.
  • Una corta caminata o paseo en bicicleta por Puerto Iguazú, le puede llevar al Hito Argentino, mirador sobre la gran T que forman los ríos, y sirven como límite político entre Brasil, Paraguay y Argentina.
  • Cruce la frontera hacia Foz de Iguaçú y visite el parque Nacional do Iguaçu donde podrá tener una amplia panorámica de las cataratas desde el lado brasileño
  • Desde Foz de Iguaçu se puede cruzar a Ciudad del Este (Paraguay), conocida por su intenso (y caótico) comercio. Allí puede tomar un carro hasta el Distrito Presidente Franco para visitar los Saltos del Monday, cataratas más pequeñas que las de Iguazú, pero no por eso menos atractivas.
  • Igualmente Ciudad del Este es el punto de partida para visitar la hidroeléctrica de Itaipú, la segunda más grande del mundo. Aunque esta es una monumental obra de ingeniería, la construcción de la represa tuvo a su costo la desaparición de los Saltos del Guairá, cascadas con un caudal mayor a Iguazú en el río Paraná; un paisaje del cual nunca se podrá disfrutar.

 

CAMPUS CENTRAL DE LA CIUDAD UNIVERSITARIA DE LA UNAM, MÉXICO

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Biblioteca central de la UNAM

Una condición general de muchos de los campus universitarios de América Latina es la de tener el sello de artistas, arquitectos, ingenieros, urbanistas y pedagogos de referencia en sus propios países. El campus universitario fue un concepto introducido apenas en el siglo XX en América Latina impulsado por movimientos arquitectónicos modernos. Durante las primeras cinco décadas del siglo XX se construyeron Ciudades Universitarias en Caracas (Venezuela), Bogotá (Colombia), Río de Janeiro (Brasil) y Ciudad de México, entre otros países.

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Edificio de Urbanismo y Educación continua

El Campus Universitario de la Universidad Nacional Autónoma de México, conocido popularmente como C.U., es considerado una obra paradigmática del movimiento moderno Mexicano y en la que participaron más de 100 arquitectos, ingenieros y artistas. La iniciativa para construir el Campus Central se materializó durante el gobierno de Miguel Alemán después de varios años de gestiones. El ganador del concurso de anteproyectos para elaborar el plano general del C.U., fue el presentado por los arquitectos Mario Pani y Enrique Moral, y entre 1949 y 1952 se llevó a cabo su construcción. El proyecto contó con la construcción de una zona escolar, que incluyó las facultades, biblioteca, rectoría y una gran plaza central; un área de campos deportivos, un estadio universitario y una zona de posteriores ampliaciones. Además su construcción impulsó la expansión de la ciudad hacia el sur del Valle de México.

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Interior de la Biblioteca Central

Los edificios más representativos del Campus Central son la Biblioteca, (Juan O’Gorman, Gustavo Saavedra y Juan Martínez de Velasco), que alberga el gigantesco mural Representación Histórica de la Cultura de O’Gorman; el edificio de Rectoría (Mario Pani, Enrique del Moral y Salvador Ortega), el más alto del conjunto, con el mural El pueblo a la universidad, la universidad al pueblo. Por una cultura nacional neohumanista de profundidad universal, de David Alfaro Siqueiros. Dentro del C.U. se encuentran también el Museo Universitario de Arte Contemporáneo, el Club Central, antigua cafetería, las facultades de ingeniería, arquitectura, humanidades. Además de ser una galería cumbre del movimiento moderno en la arquitectura mexicana, tanto edificios como murales y esculturas son protagonistas. En el campus se cuentan murales de Diego Rivera y Francisco Eppens entre otros, la escultura Prometeo Quetzacoatl del colombiano Rodrigo Arenas Betancourt y numerosas obras en referencia al pasado e identidad prehispánica de México.

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Estadio Universitario

Al sur del área estudiantil centrada en torno a la amplia plazoleta principal, cruzando la Avenida Insurgentes por unos amplios túneles, se encuentra el Estadio Universitario, diseñado por Augusto Pérez Palacios, Jorge Bravo y Raúl Salinas. El estadio es el segundo en tamaño de todo el país y por su diseño de suaves pendientes y terraplenes es considerado uno de los mejores proyectos del movimiento moderno. Adicionalmente acoge en uno de sus costados el mural La Universidad, la Familia Mexicana, la Paz y la Juventud Deportista, de Diego Rivera, elaborado con piedra de color natural en la que se distingue entre otras figuras, la de Quetzacoatl, la serpiente emplumada. En el año 1968 sirvió como sede inaugural de los Juegos Olímpicos de México, y en 1986 fue uno de los escenarios de la Copa Mundial de fútbol.Actualmente es sede del equipo profesional Pumas de México.

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Vendedor de diablitos en la Plaza Central

Como las ciudades universitarias de la Universidad Nacional de Colombia (incluida en la Lista Indicativa del Patrimonio Mundial) o la de Caracas (declarada Patrimonio de la Humanidad en el año 2000), el Campus Central, además de otros sectores de la C.U. son espacios vivos a los que tiene acceso no sólo la comunidad universitaria sino la ciudadanía en general, demostrando ser uno de los principales ejes de la cultura, las artes y la educación desde una perspectiva pública. Igualmente ha sido uno de los principales escenarios del movimiento estudiantil en México, que se ha congregado allí en reclamo de derechos políticos y sociales en manifestaciones estudiantiles masivas en los años 1968, 1971, 1986-1987 y 1999-2000. Además de su relevancia arquitectónica y artística de su campus central, la Universidad Nacional Autónoma de México es un laboratorio de ideas, conocimiento y desarrollo social, cultural y científico por lo cual es considerada la primera de Iberoamérica.

Ante esta suma de valores y por representar una obra maestra del ingenio humano, testigo de una etapa significativa en la historia de México, UNESCO inscribió el Campus Central de la UNAM en la Lista del Patrimonio Mundial en el año 2007.

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Rectoría y mural de David Alfaro Siqueiros

¿QUÉ HACER EN EL CAMPUS CENTRAL DE LA UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE MÉXICO?

  • Además de ser un epicentro educativo y científico, el C.U. ofrece varias alternativas para aprovechar sus espacios. En esté vínculo podrá conocer varias actividades culturales y recreativas.
  • Estando en Ciudad de México, le queda aún bastante por conocer en cuanto a su patrimonio. La ciudad y su entorno alberga muchos espacios declarados por UNESCO por su valor excepcional: sitios ancestrales como Teotihuacán, un importante Centro Histórico, un paisaje vivo como Xochimilco y una joya de la arquitectura moderna como la Casa Taller de Luís Barragán.
  • Además del patrimonio mundial en la Ciudad de México, las alternativas son numerosas: museos, parques, un gigantesco bosque, iglesias y una exquisita muestra de tradiciones, sabores, colores, sonidos y manifestaciones inmateriales del patrimonio cultural.
Fuente de Referencia: Ciudad de México: Guía de arquitectura (1999). Ciudad de México; Junta de Andalucía; Colegio de Arquitectos de la Ciudad de México; Sociedad de Arquitectos Mexicanos; Agencia Española de Cooperación Internacional.

 

 

 

PANAMÁ VIEJO Y DISTRITO HISTÓRICO DE PANAMÁ

 

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Ruinas de la torre de la Catedral de Panamá Viejo

Si en el planeta existe un puente vital entre dos grandes continentes, sin duda ese es el istmo de Panamá, estrecha franja de tierra que une Suramérica con el norte y centro del continente. La relativa proximidad entre el Mar Caribe y el Océano Pacífico hizo de Panamá un punto de tránsito estratégico para la comunicación de España con el virreinato de Perú y la costa Pacífica americana, y más adelante para el tránsito entre las dos costas norteamericanas cuando se dio en el siglo XIX la fiebre del oro. La construcción del ferrocarril y el canal de Panamá, además de dinamizar el comercio y potenciar la economía del istmo, propicio la separación de Panamá del estado de Colombia en 1903, conflicto detrás del cual existieron numerosos intereses económicos y políticos por parte de Estados Unidos.

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Ruinas de Panamá Viejo

Hablar de Panamá necesariamente implica hablar del canal, y como no, de su ciudad vieja. Fundada en 1519 por Pedro Arias Ávila, fue el primer asentamiento levantado por españoles sobre el Pacífico y también uno de los más asediados los ataques de corsarios como Henry Morgan, quien puso sitio a la ciudad durante cerca de un mes. La ciudad se levantó siguiendo los lineamientos de la mayor parte de ciudades hispánicas, con una plaza mayor contigua a la catedral y calles trazadas en cuadrícula, además de otras dos plazoletas y con el tiempo algunas edificaciones institucionales y religiosas como los conventos de La Merced y San Francisco

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Catedral de Ciudad de Panamá

Próxima a un océano vasto con unas fuertes mareas, la ciudad se estableció en un territorio habitado por grupos nativos como los Kuna, en un ambiente propio de selva tropical húmeda, y fue posterior a la fundación de Santa María la Antigua en 1510, primera capital, hasta la fundación de Panamá, tras lo cual fue abandonada y saqueada hacia 1524. Sin embargo la nueva capital sufrió, además del ataque de los piratas, varios incendios considerables y un terremoto en 1621. Estas condiciones propician el traslado de la ciudad a unos 10 kilómetros de su inicial emplazamiento, dando lugar al nuevo casco urbano de Ciudad de Panamá, sector ahora conocido como “Casco Viejo”, y que hoy se constituye como su Centro Histórico, incluido junto a los vestigios de la antigua ciudad, en la lista del Patrimonio Cultural de la Humanidad por parte de UNESCO en el año 2003.

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Casco Viejo de Ciudad de Panamá

El Casco Viejo de Panamá conserva muchas elementos en común con otras ciudades españolas del Caribe como Cartagena y La Habana; calles estrechas, casas con balcón, rejas y ventanas en metal que resultan ser parte vital de estos edificios históricos como elementos decorativos, tejas de barro, etc. En adición en este centro se conjugan no sólo formas arquitectónicas coloniales muy representativas en las iglesias, sino incluso de influencia francesa, forma más vistosa en tanto en los palacios y edificios institucionales, como en el urbanismo de las diferentes plazoletas del Casco Viejo, o incluso variadas muestras de influencia Art-Deco, en parte debido a los procesos de reconstrucción de la ciudad tras sufrir varios incendios en el siglo XVIII, que devastaron parte de su arquitectura colonial.

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Casco Viejo de Ciudad de Panamá

El paisaje urbano de Ciudad de Panamá desde el Casco Viejo es muy particular. Hacia el occidente se aprecian sus modernos y vistosos rascacielos, y hacia el norte formando el límite del Centro Histórico, el populoso sector de El Chorrillo con sus bloques monolíticos de apartamentos, escenario de eventos históricos relevantes en la historia reciente de tal ciudad como la toma por parte de Estados Unidos el año de 1989. Rodeando la pequeña península donde se levanta el Casco Viejo, la costa que en horas de marea baja puede retroceder sus aguas incluso a 500 metros, dejando grandes playones de roca.

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Casco Viejo de Ciudad de Panamá

En términos de conservación el Casco Viejo vive desde hace pocos años un proceso de renovación que ha implicado la restauración de varias edificaciones. Muchos de los históricos edificios muestran señales de deterioro, pero en contraste y a pesar de un aparente estado de hacinamiento, este sigue siendo un centro histórico habitado en el que sus habitantes forman una parte fundamental del paisaje urbano de día y de noche. En esencia el Casco Viejo de Panamá no ha llegado a sufrir los mismos problemas de gentrificación y ocupación de inmuebles históricos por parte de extranjeros o élites comerciales que han tenido ciudades patrimoniales como Colonia de Sacramento o Cartagena de Indias. Pero sí parece urgente que las autoridades e instituciones encargadas de la conservación del patrimonio emprendan medidas para mejorar tanto las condiciones constructivas de casas y edificaciones que sufren un notable deterioro, sino también para mejorar las condiciones de hábitat que puedan garantizar mejores condiciones de vida para las familias que aún lo habitan.

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Nativas Kuna con sus tradicionales molas

 ¿QUÉ HACER EN CIUDAD DE PANAMÁ?

  • Camine con calma por el Centro Histórico, visite las cinco plazas y termine con una comida en el mercado de mariscos ubicado en la Cinta Costera; Una alameda que rodea parte de la ciudad y desde la cuál se tienen diferentes perspectivas de toda Ciudad de Panamá.
  • Alrededor de Plaza Francia y el paseo Esteban Huertas en el Casco Viejo, hay numerosas ventas de artesanías de indígenas Kuna. Si busca algo típico (y colorido) compre una mola y recuerde pagar el precio justo.
  • Vaya de fiesta a la calle Uruguay, o al sector de San Felipe en el Casco Viejo. Seguramente tendrá que bailar mucha bachata, pero algún local le puede enseñar.
  • Un paseo casi obligatorio es visitar el Museo del Canal de Panamá en el Centro de visitantes Miraflores, y desde el balcón ver el paso de alguno de los buques o cargueros que transitan por allí todos los días.
  • Visite el Museo de la Biodiversidad ubicado en la Calzada de Amador, un colorido y vistoso edificio diseñado por Frank Gehry.
  • Si cuenta con el tiempo suficiente, en el terminal de Albrock’s (Un gigantesco centro comercial), tome un bus hacia Portobelo y San Lorenzo y visite sus fortificaciones sobre el Caribe, declaradas en 1980 Patrimonio de la Humanidad, e incluidas en la lista de Patrimonio en Peligro en el 2012.
  • Está en medio de dos océanos así que ¡busque una playa y diviértase! Hacia el occidente de Ciudad de Panamá están las más cercanas, pero si busca playas más claras de agua cristalina, en el Caribe hay lugares como el archipiélago de San Blas o Bocas del Toro.

 

MISIONES JESUÍTICAS GUARANÍES: SAN IGNACIO MINÍ, ARGENTINA

IMG_9544 En un continente inmenso, inhóspito y tan agreste a los ojos de los europeos, la evangelización de los grupos nativos fue una prioridad tras su llegada al suelo americano. Consigo trajeron la religión Católica como una norma de vida que los nativos debieron adoptar, incluso a sangre y fuego. Y en la tarea evangelizadora muchos religiosos emprendieron complejas expediciones con el fin de llegar a rincones recónditos del continente y erigir poblados y templos que dieran muestras de una nueva fe: Impuesta en una primera instancia, y luego readaptada en conjunto a las creencias ancestrales con el pasar de los siglos.

IMG_9569 La Compañía de Jesús fue una de las comunidades más activas en el proceso de evangelización, pero su incondicionalidad al Papa, así como sus posiciones respecto a la ciencia, educación y protección de los nativos fueron duramente cuestionadas, lo que le valió la persecución y expulsión en general del territorio americano. Al establecerse en la región habitada por los Guaraníes, en actual territorio de Paraguay, el sur de Brasil y las provincias de Corrientes y Misiones en Argentina, los jesuitas conformaron estancias y reducciones. Estas fueron aldeas (Tekuas en guaraní) construidas alrededor de la actividad evangelizadora, pero a partir de un modelo económico basado en el uso y explotación del suelo en áreas de propiedad privada, en la que cada familia tuviera un espacio para la producción de sus propios alimentos, así como en áreas de propiedad colectiva en las que se trabajaba de forma comunitaria.

IMG_9552 Aunque algunos grupos nativos se resistieron a congregarse en tales reducciones, en general la población Guaraní fue receptiva pues las misiones se constituyeron también en una estrategia de defensa ante el asedio de invasores españoles, bandeirantes portugueses y grupos nativos rebeldes. Razones estas, que no impideron, en múltiples ocasiones estas fueran saqueadas y destruidas. Tras ser expulsados los jesuitas por orden del rey Carlos III en 1767, las misiones fueron administradas por otras comunidades religiosas, y progresivamente fueron abandonadas por sus habitantes, y las construcciones arrasadas.

IMG_9580 La estancia de San Ignacio Miní está localizada en la provincia de Misiones, región llamada Guayra por los nativos inmediata a la cuenca del río Paraná. Conforma junto a otras estancias como Nuestra Señora de Loreto, Santa Ana y São Miguel das Missões (Brasil), el conjunto de misiones guaraníes declaradas por la UNESCO como patrimonio de la humanidad en 1984. En sus ruinas se percibe aún el trazado básico de las misiones, viviendas indígenas en torno a una plaza de armas y una catedral, y construcciones anexas como talleres y aulas. Justamente las aulas fueron el escenario en el que los jesuitas instruyeron a los habitantes de las reducciones en el latín, la pintura, la escultura y la elaboración de instrumentos musicales; elementos que constituyen la base del estilo barroco guaraní, que se percibe en imágenes religiosas y vestigios ornamentales de los semiderruidos templos de piedra colorada, como las tierras coloradas de la provincia entera, donde aún una población aproximada de 7000 Guaraníes se resiste a la usurpación de sus tierras y la explotación forestal que pone en riesgo su existencia como comunidad.

 

IMG_9525 ¿QUÉ HACER EN SAN IGNACIO MINÍ? 

  • Visite las reducciones jesuíticas de Paraguay, Santísima Trinidad y Jesús de Tavarangué, uno sitio declarado Patrimonio de la Humanidad en Paraguay. En varios pueblos como San Ignacio (Paraguay), y Santos Cosme y Damián, también quedan algunos otros vestigios. Desde San Ignacio se puede llegar por dos rutas: RUTA 1. Bus hasta San Ignacio (1 hora), bus urbano hasta Encarnación (Paraguay; el tiempo depende de la congestión en el puente internacional), bus hasta Trinidad, (1 hora) donde hay opciones de hospedaje en Posadas o Obligado y Hohenau, donde hay hoteles. RUTA 2: Bus San Ignacio – Corpus (40 minutos), cruce en lancha por el Río Paraná hacia Puerto Obligado (Paraguay), seguido de un taxi hasta Obligado o Hohenau. En el cruce hay puestos de migración.
  • Con el mismo boleto de ingreso a las ruinas de la Misión, puede ingresar a las de Santa Ana, Loreto y Santa María la Mayor, ubicadas a algunos kilómetros de San Ignacio.
  • En San Ignacio, vivió durante varias temporadas el escritor uruguayo Horacio Quiroga, autor de libros de cuentos como Los desterrados y Cuentos de la Selva. Su casa ha sido convertida en un museo.
  • A pocos kilómetros del pueblo se encuentra el parque Nacional Provincial Teyú Cuaré, que resguarda zonas de bosque sobre un peñasco rocoso a orillas del Río Paraná, y es uno de los pocos espacios que alberga una porción de bosque conservado en la región.
  • Un poco más lejos, a 5 horas en dirección al oriente, se puede llegar al Parque Nacional Cataratas de Iguazú, también declarado Patrimonio de la Humanidad.
  • Además de Iguazú, en Misiones hay otros escenarios naturales muy vistosos e interesantes como los saltos del Moconá, ubicados en proximidades de El Soberbio. Este es un salto que rompe las aguas del Río Uruguay pero no de forma transversal sino longitudinal, lo cual hace que su altura depenbda del caudal del río. Cuando este crece, los saltos desaparecen.

NUEVAS INSCRIPCIONES DE PATRIMONIO CULTURAL INMATERIAL DE LA HUMANIDAD EN AMÉRICA LATINA, III

Para finalizar una semana marcada por la incorporación de otras manifestaciones en Colombia, Ecuador, Perú y Argentina, el pasado 2 de diciembre se vincularon a la Lista Representativa del Patrimonio de la Humanidad, los conocimientos y técnicas tradicionales vinculadas al cultivo y procesamiento de la curagua, propias de la región de Aguasay en Venezuela.

Como lo afirma UNESCO en su Facebook en español, “Los conocimientos y técnicas tradicionales vinculados al cultivo y procesamiento de la curagua desempeñan una función importante en la configuración de la identidad de las comunidades del municipio de Aguasay. Tradicionalmente son los hombres los que se dedican a la extracción y procesamiento de las fibras de esta planta, debido a la fuerza física que exigen esas tareas. Las mujeres se encargan del tejido y la fabricación de productos artesanales como las hamacas, que se han convertido en el emblema característico de la región de Aguasay. Las prácticas de cultivo, procesamiento y confección de artesanías fomentan la cooperación entre las familias y las comunidades. Además, contribuyen a que se trasciendan las barreras étnicas y socioculturales, así como las de género, habida cuenta del importante protagonismo de las mujeres en la generación de ingresos. La transmisión de esas prácticas se efectúa principalmente el seno de las familias por medio de la tradición oral.” (UNESCO, 2015). Esta se convierte así en la tercera manifestación del patrimonio inmaterial de la humanidad inscrito en la República de Venezuela, que además tiene incluida una más en la lista de medidas urgentes de salvaguardia (Tradición oral Mapoyo). 

Estas inscripciones además de ser un reconocimiento a los valores sociales propios de cada manifestación, son un aviso para que las naciones propendan por su salvaguardia, y deberían ser vistos no sólo como muestras vivas de la identidad de cada nación, sino también como una herramienta para la integración de los pueblos de América Latina, en torno al fomento a la educación y la protección de su cultura. ¡Felicitaciones!

Fuentes

 

 

NUEVAS INSCRIPCIONES DE PATRIMONIO CULTURAL INMATERIAL DE LA HUMANIDAD EN AMÉRICA LATINA, II

Durante esta primera semana de diciembre el Comité del Patrimonio Cultural Inmaterial reunido en Windhoek, Namibia, ha efectuado cuatro nuevas declaratorias que además de ser un reconocimiento, se convierten en una responsabilidad de los estados parte para la salvaguardia del Patrimonio Inmaterial en América Latina. El día 1º se incluyeron el Vallenato en la lista de salvaguardia urgente del Patrimonio Inmaterial, y el filete porteño en la lista representativa. Apenas un día después, el turno es de nuevo para Colombia en nominación compartida con Ecuador, y Perú con dos nuevas incorporaciones en la lista.

En primer lugar se postuló la música de marimba y los cantos tradicionales de la región colombiana del Pacífico sur y la provincia de Esmeraldas en Ecuador. Ritmos representados por maestros como Papá Roncón (Ecuatoriano) y Baudilio Guama (Colombia) entre muchos otros que no sólo interpretan y ejecutan la marimba sino que la construyen por medio de procesos artesanales. Según lo publica UNESCO en su página de Facebook en español “la música de marimba y los cantos y bailes tradicionales son expresiones musicales que forman parte integrante del tejido social de la comunidad descendiente de africanos asentada en la región colombiana del Pacífico Sur, así como en la provincia ecuatoriana de Esmeraldas. La música de marimba se toca con un xilófono, tambores y maracas. Los hombres y mujeres de esta comunidad cantan relatos y poemas, acompañando sus interpretaciones con movimientos rítmicos del cuerpo, en diversos eventos de carácter ritual, religioso o festivo para celebrar la vida, rendir culto a los santos o despedirse de los difuntos. Los practicantes y depositarios de este elemento del patrimonio cultural inmaterial son los miembros de la comunidad en su conjunto. (UNESCO, 2015). Las músicas de marimba de chonta y los cantos tradicionales del Pacífico colombiano ya habían sido incorporados en la Lista Representativa del Patrimonio Inmaterial en el año 2010.

Así como Colombia y Ecuador, Perú también está de fiesta con la postulación de la danza del Wititi del Valle del Colca, “un baile popular tradicional que guarda relación con el comienzo de la edad adulta. Suelen interpretarla los jóvenes durante las festividades religiosas que se celebran a lo largo de la estación lluviosa. Vestidas con trajes tradicionales, las parejas de bailarines y bailarinas se alinean en filas y ejecutan diversos pasos al compás de la música. La representación del Wititi coincide con el inicio del ciclo de producción agrícola y simboliza el renuevo de la naturaleza y la sociedad. Esta danza consolida los vínculos sociales y la identidad de los pueblos del valle del Colca, que compiten para presentar los mejores conjuntos de danza, renovándola así continuamente y perpetuando al mismo tiempo su carácter tradicional. La transmisión de esta práctica cultural se efectúa en las escuelas y fiestas familiares”. (UNESCO, 2015). Declaración muy conveniente en vísperas de celebrarse la fiesta de la Virgen de la Inmaculada Concepción, el 8 de diciembre, fecha celebrada con este baile en los poblados de la provincia de Caylloma y el Valle del Colca.

¡Felicitaciones a Colombia, Ecuador y Perú, países que cada vez más reivindican el valor de sus manifestaciones culturales inmateriales!

FUENTES

 

 

NUEVAS INSCRIPCIONES DE PATRIMONIO CULTURAL INMATERIAL DE LA HUMANIDAD EN AMÉRICA LATINA, I

El Comité del Patrimonio Cultural Inmaterial reunido en Windhoek, Namibia durante los días 1 y 4 de diciembre, ha incluido dos manifestaciones inmateriales de América Latina en la Lista del Patrimonio Inmaterial de la Humanidad: El Vallenato, música tradicional de la región del Magdalena Grande en Colombia, incluido en la Lista de Salvaguardia Urgente, y el filete porteño, arte gráfico tradicional de Buenos Aires, Argentina incluido en la Lista Representativa.

Como lo manifiesta UNESCO en su página de Facebook en español, el Vallenato es “un género musical tradicional surgido de la fusión de expresiones culturales del norte de Colombia, canciones de los vaqueros del Magdalena Grande, cantos de los esclavos africanos y ritmos de danzas tradicionales de los pueblos indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta. Todas estas expresiones se han mezclado también con elementos de la poesía española y el uso de instrumentos musicales de origen europeo. Interpretado en parrandas de familiares y amigos en espacios públicos y callejeros, el vallenato es también objeto de una enseñanza académica formal. Este género musical desempeña un papel esencial en la creación de una identidad regional común. Sin embargo, su viabilidad se ve amenazada por el conflicto armado existente en el país, así como por la aparición de un nuevo tipo de vallenato y el uso cada vez menor de los espacios callejeros para las parrandas vallenatas” (UNESCO, 2015). El vallenato ha sido durante décadas un medio de expresión de la cotidianidad de la región del Valle del Río Magdalena, impulsado por juglares y músicos como Emiliano Zuleta, Alejo Durán o el popular Pacho Rada “Francisco el Hombre”

Por su parte el filete porteño es “una técnica que combina los colores vivos con estilos tipográficos específicos. Sus realizaciones se pueden contemplar en autobuses urbanos, camiones y señalizaciones de tiendas y almacenes, y son cada vez más frecuentes en la decoración del hogar. Sus imágenes incorporan elementos de carácter social o religioso y la temática popular de éstas comprende, entre otras, representaciones de santos y personalidades políticas admiradas, así como de estrellas musicales e ídolos deportivos. A veces, las imágenes van acompañadas de dichos y refranes. Esta práctica cultural ha llegado a ser parte integrante del patrimonio cultural de la ciudad. Los artesanos especialistas en fileteado transmiten esta técnica a todas las personas deseosas de aprenderla, y no es preciso cursar estudios en el sistema de enseñanza formal para adquirir las competencias que permiten dominarla” (UNESCO, 2015).

Nuevas incorporaciones a la Lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad que deben servir como motor para la puesta en marcha de acciones de salvaguardia y acciones pedagógicas en las que se puedan incorporar a nuevas generaciones en estas prácticas culturales. ¡Felicitaciones!

FUENTES

 

 

CASTILLO DE SAN PEDRO DE LA ROCA O CASTILLO DEL MORRO, SANTIAGO DE CUBA

IMG_5021 Algunas de las ciudades costeras de Cuba fueron construidas en las numerosas bahías naturales de la isla. Este fue el caso de la ciudad de Santiago, segunda ciudad del país por su población y economía. Levantada en la bahía de Santiago, al suroriente de la isla, fue fundada en 1515 y desde su nacimiento ha sido una de las urbes más representativas en la historia y construcción de la idiosincrasia cubana, al punto de haber sido la primera capital de Cuba hasta 1556. El sur de Cuba fue un área de tránsito de gran importancia para la corona española y otros reinos europeos que mantenían un comercio constante y activo en colonias como Haití, Jamaica, Puerto Rico y Panamá. Pero además de las relaciones comerciales, también fueron constantes las rivalidades y acciones de asalto a los puertos españoles por parte de ingleses, holandeses y franceses.

IMG_5022 La necesidad de defender los principales puertos del Caribe del asedio de los corsarios y proteger su población, economía e influencia comercial, impulsó la construcción de baterías, fuertes, murallas y edificaciones de defensa. No en vano el Rey Felipe II formuló en el siglo XVI un plan general para la fortificación del continente. Este plan incluyó la vinculación de afamados ingenieros militares italianos como Bautista y Juan Bautista Antonelli, padre e hijo, que participaron entre otras en la construcción de los castillos de los Tres Reyes en la Habana, el Morro en San Juan de Puerto Rico, y el castillo de San Pedro de la Roca o Castillo del Morro, en Santiago de Cuba. Los complejos que bien podían encerrar urbes enteras (como en el caso de Cartagena de Indias), o disponerse en puntos de acceso estratégico, representaron por su solidez y características constructivas y estéticas, algunas de las obras de ingeniería más destacadas en el continente americano.

IMG_5050 En Santiago ya algunas incipientes construcciones militares hacían frente a las hostilidades de corsarios y piratas que asaltaron la ciudad en 1635 y 1636, pero fue en 1638 cuando por orden del gobernador Pedro de la Roca y Borjas, comenzó la expansión del complejo de defensa con la construcción de un castillo sostenido sobre los riscos de setenta metros que dan acceso a la bahía de Santiago, diseñado por Antonelli, hijo. La fortaleza fue semidestruida por un ataque de los ingleses en 1662 por lo cual, sumado a la acción de los terremotos de 1675, 1678 y 1679, fue reconstruido y ampliado con otras construcciones anexas, obras que se prolongaron hasta 1739 tras el asedio de las flotas inglesas al mando de Edward Vernon.

IMG_5038 Ya en el siglo XIX durante las guerras de independencia, las prioridades en relación con la defensa del territorio llevaron a que una buena parte de las fortificaciones fueran utilizadas como prisión militar tal como ocurrió en el Castillo del Morro, donde estuvieron apresados militares, oficiales y políticos que apoyaron la causa independentista, como Emilio Bacardí Moreau, quien luego sería el primer alcalde republicano de Santiago. Tras este desventurado uso fue escenario fundamental de la batalla naval de Santiago entre escuadras españolas y norteamericanas, una de las acciones que puso fin a la dominación española de la isla la guerra hispanocubana – Norteamericana siendo el castillo ocupado por el ejército norteamericano hasta 1904. Ya en el siglo XX la vigencia del complejo militar se fue perdiendo por lo cual tras años de abandono, fue restaurado en 1962, en 1978 inaugurado en su interior el museo de la piratería, y declarado Monumento Nacional en 1979.

IMG_5025 El Castillo del Morro es un ejemplo auténtico e íntegro de los principios de la arquitectura e ingeniería militar renacentista, que surge como respuesta a las tensiones políticas y comerciales dadas en el Caribe en los siglos XVII y XVIII, con unas condiciones estéticas que se caracterizan por su solidez, la simetría y la proporcionalidad. Estos valores se refuerzan por su entorno, diseños, formas y materiales; valores excepcionales por los cuales UNESCO lo incluyó en el año 1997 en la lista del Patrimonio Mundial, convirtiéndose en uno de los ocho bienes culturales declarados en la isla.

Arquitectura republicana de la Calle Enramada

Arquitectura republicana de la Calle Enramada

La fortaleza es apenas una parte del extenso patrimonio cultural de la provincia de Santiago. La ciudad misma es una joya de rica arquitectura que ha tenido que resistir terremotos y huracanes. Aún se notan las huellas en el Centro Histórico del paso del huracán Sandy, pero se aprecian también numerosos proyectos de reconstrucción y restauración, plazas y parque como el Parque Céspedes, la Plaza de Marte y la Plaza Antonio Maceo, notables edificios como el Cuartel Moncada, la Catedral o el Museo Bacardí y pequeños espacios culturales que muestran parte de lo mejor de la música y las tradiciones de Santiago. No en vano es considerada la cuna del Son. En Santiago nacieron ritmos musicales que luego se dispersaron por la isla y cruzaron las fronteras de otras naciones de América Latina, como el Son. el bolero y la Trova, y fue cuna de músicos como Ibrahím FerrerEliades Ochoa y Compay Segundo.

Antiguo Cuartel Moncada, hoy Ciudad Escolar 26 de julio

Antiguo Cuartel Moncada, hoy Ciudad Escolar 26 de julio

  ¿QUÉ HACER EN SANTIAGO DE CUBA?

  • Como en cualquier ciudad o pueblo de la isla la mejor opción para el alojamiento es contactar casas de familia que ofrecen el servicio de hospedaje. Es la mejor forma de conocer y comprender la forma en la que viven, conocer su cotidianidad e incluso probar y aprender a preparar platos tradicionales como el congrí.
  • Ubique un guía local y recorra el Centro Histórico, el barrio Tivolí y la Plaza de Marte. En sus calles y cuestas han tenido lugar algunos acontecimientos relevantes en la historia reciente de la isla.
  • En cuanto a acontecimientos relevantes el asalto al cuartel Moncada es uno de los más referenciados por los santiagueños. El que fue el cuartel principal del régimen de Batista, luego del ascenso al poder de la Revolución, fue reconvertido en escuela, y en la restauración se dejaron como testigo varias de las huellas del asalto en algunos muros exteriores. Hoy alberga un museo y la Ciudad Escolar 26 de julio.
  • Recorra con calma y por la sombra la emblemática Calle Enramada, de la que incluso existe una referencia musical cantada por el Conjunto Son 14.
  • Si quiere escuchar un buen Son Cubano, visite la Casa de la Trova, la Casa de la Música y tómese un mojito en la Casa de las Tradiciones, ubicadas todas a pocas cuadras del Parque Céspedes.
  • A menos de una hora de la ciudad rumbo al occidente, se levanta el Santuario de la Virgen de la Caridad del Cobre, figura representativa de la isla. Algunos estantes y muebles ubicados en sus naves exhiben numerosas ofrendas dejadas por músicos, deportistas, médicos, artistas, escritores y miles de cubanos como acción de gracias.
  • Visite el cafetal La Isabélica, que junto con otros ubicados en la Sierra Maestra, conforman el paisaje arqueológico de las primeras plantaciones de café en Cuba, declaradas Patrimonio de la Humanidad por UNESCO en el año 2000.
  • Allí en la Sierra, ascienda a la Gran Piedra, tal vez el mejor mirador sobre el oriente de la isla.
  • Visite al cementerio de Santa Ifigenia donde se encuentra el monumento funerario al prócer José Martí y las tumbas de artistas como Compay Segundo y Miguel Matamoros.
  • Siéntese en el Parque Céspedes a escuchar música cubana en la voz de artistas que utilizan alguna de sus esquinas para ensayar.

TEJIDO TRADICIONAL DEL SOMBRERO DE PAJA TOQUILLA, ECUADOR

Santa Ana Provincia de Manabí

Santa Ana Provincia de Manabí 

Conocimientos ancestrales, transmitidos de generación en generación se traducen en el sombrero de paja toquilla, pieza en la que se entreteje no solo parte importante de la memoria del Ecuador sino en el que está presente el espíritu del artesano que lo elabora. De sus orígenes no se tienen certezas; sin embargo, una de las versiones oficiales da cuenta de que existen rastros de su uso en las culturas prehispánicas: Jama-Coaque, Bahía, Guangala, Milagro Quevedo y Manteña  que estuvieron ubicadas, además de otras provincias, en lo que hoy se conoce como Manabí y Santa Elena. Pero es solo hasta 1630 que las manos del indígena Domingo Choéz transformaron la materia prima tomo la apariencia del sombrero español.De ahí en adelante, Montecristi y Jipijapa se volverían cuna del sombrero, extendiéndose dentro del territorio ecuatoriano y exportando no solo productos acabados, sino el conocimiento de la elaboración a varios países de Centro y Suramérica. Esto trajo como resultado el “boom toquillero” en el siglo XIX, transformándose en “un arte redentor” como lo llamaría, Bartolomé Serrano, uno de los primeros en traer tejedores de la costa al austro para promover esta industria.

Tejedora del Azuay

Tejedora del Azuay

Con el tiempo, el mundo conocería al fino sombrero de paja toquilla ecuatoriano y se enamoraría del él. París lo reconocería como uno de los mejores, mientras que en Panamá el nivel de importación alcanzaba límites inimaginables. Ahí nace una de las anécdotas más conocidas de su nombre común: El sombrero de Panamá. Dicen que el ex presidente de los Estados Unidos, Theodore Roosevelt, recibió con gran fascinación uno de estos sombreros haciendo público su encanto por el “sombrero de Panamá”, un sombrero cien por ciento ecuatoriano.

Si bien los sombreros han alcanzado una fama indiscutible que hace que sus precios superen los miles de dólares, dependiendo de la cantidad de fibras por pulgada cuadrada que en algunos casos van de 1.600 a 2.000, siguen siendo parte del atuendo tradicional de dos culturas ecuatorianas: la chola cuencana y el montubio. Originario de la Costa, nadie puede pensar un montubio sin su sombrero y su machete, haciendo gala de su elegancia o cumpliendo labores de campo. Y, aunque sólo algunas cholas cuencanas usan el sombrero, es posible encontrarlas tejiendo mientras hacen sus labores cotidianas.

Tejedora en Cuenca, Azuay

Tejedora en Cuenca, Azuay

En 2012, el sombrero de paja toquilla fue declarado patrimonio mundial por la UNESCO, noticia que fue recibida con gran entusiasmo por los ecuatorianos. Sin embargo, como les pasa a muchos patrimonios, esta herencia ancestral se ha convertido en un folclorismo olvidando, sobre todo, la importancia de mantener el conocimiento de la elaboración y respetando el trabajo de sus artesanos. Si uno tiene la oportunidad de acompañar a los hacedores de sombreros de paja toquilla en Manabí, verá como desde una incómoda posición transcurre hasta un año para obtener un sombrero. Asimismo, en las poblaciones de la Sierra, uno queda fascinado con la habilidad de las personas para conjugar la elaboración del sombrero con el resto de sus actividades.

Si bien es cierto los procesos en la Costa y Sierra ecuatoriana son similares, pasando por la cosecha, desvenado, cocción, secado, sahumado y azocado para obtener la materia prima, nadie puede dudar que esas fibras capturan el alma de los artesanos. No es lógico oponerse a la necesidad de una industria pero tampoco se puede olvidar que lo que hace tan especiales a estos sombrero es la gente y su conocimiento que viene de tiempos inmemoriales. De ahí que se deba aplaudir la apertura de la escuela en Pile pero reflexionar en realidades como la del cantón Dos Mangas donde solo quede una sola artesana.

Sombrero de paja toquilla terminado

Sombrero de paja toquilla terminado

Ya por el lado comercial, es común comprar en las ferias de paso a 10 dólares sombreros salidos de una fábrica pero esto repercute en el momento que también es común cuestionar cuando el artesano vende los originales sombreros de paja toquilla 10 veces más caro. ¿Dónde empieza y termina el valor patrimonial de estos sombreros ecuatorianos que aún son llamados de Panamá? El sombrero de paja toquilla es un orgullo nacional pero falta un proceso de apropiación que reconozca toda la historia que conlleva el portar uno de ellos para que, desde nacionales hasta los extranjeros, sepan que están llevando al Ecuador en un sombrero.

Si bien en tiendas y ferias de todo el Ecuador se pueden encontrar originales sombreros de paja toquilla, no hay como recibir de manos de sus artesanos esta pieza única. Tal vez cueste un poco más pero no solo estará aportando a la economía local sino estará llevándose una pieza única:

¿DÓNDE ENCONTRAR SOMBREROS DE PAJA TOQUILLA?

  • Los lugares por excelencia son Montecristi, Pile y Cuenca.
  • Si tiene oportunidad de pasear por la provincia de Manabí los encontrará en:  Picoazá, Pacoche, El Aromo, Montecristi, San Bartolo, Las Pampas, Valencia, Nueva Esperanza, Las Palmas, Los Bajos, Los Anegados, La Solita, Pile, Guayabal, La Pila, Calceta, Santa Marianita, Cerro Copetón, La Sequita y Pepa de Huso.
  • En la provincia de Santa Elena están en Dos Mangas, Febres Cordero, Barcelona. En la provincia de Cañar: Luis Cordero, Nazar, Solano, Zhud, Déleg, Azogues, Uishil,
  • En la provincia del Azuay en Sidcay, Molleturo, Luis Cordero, Checa, San Joaquín, Cuchil, Tarqui, Tullupamba, Bella Vista, San Fernando, Pucará, Santa Isabel, El Pan, Oña, La Unión, Ricaurte.
  • Si se lleva un auténtico sombrero de paja toquilla ecuatoriano, sepa que se está llevando al Ecuador: un patrimonio mundial con la calidad que solo puede tener un producto hecho con historia, con memoria y con una de las mejores cosas  que tiene este país que es el talento de su gente.

CIUDAD DE POTOSÍ, BOLIVIA

Cerro Rico

Cerro Rico

En las últimas décadas América Latina ha encendido las alarmas por las graves consecuencias ambientales y sociales de la minería. En Colombia han sido otorgadas licencias mineras para explotaciones en zonas de reserva ecológica y páramos y otras áreas de un valor ambiental incalculable como el Chocó y la Amazonía. En Perú y Chile las grandes minas cielo abierto no sólo degradan ecosistemas enteros sino también afectan la salud de trabajadores y habitantes de las regiones donde se explota el mineral. De todos estos ejemplos tras épocas de esplendor efímeras e ilusorias, vienen incontables tragedias ambientales y humanas. La ciudad de Potosí en Bolivia es uno de los mejores ejemplos de esas épocas de riqueza y ostentación que generó la producción minera, pero también del sometimiento que ha dejado la minería en el continente.

Los mineros en el Cerro Rico, al fondo la ciudad

Los mineros en el Cerro Rico, al fondo la ciudad

Los recursos mineros de altiplanos y montañas en el actual territorio de Perú y Bolivia fueron continuamente explotados por grupos andinos desde antes de la llegada de los españoles. Tras el descubrimiento de las vetas de plata del Cerro Rico de Potosí, cerca de la antigua población de Cantumarca, los españoles tomaron posesión del cerro y en 1545 fundaron la ciudad de Potosí, a una altura de 4.000 metros que la hacen una de las más altas del mundo. La producción de las minas  fue la principal fuente de ingresos económicos para la corona española, y sostuvo en buena medida su mantenimiento en el continente americano, al punto de que en 1650 Potosí era una de las ciudades más ricas y pobladas del mundo, con 160.000 habitantes, más que cualquiera de las más grandes ciudad europeas de la época y prácticamente su población actual.

El cerro, denominado en lengua Aymara Sumac Orcko fue hito ceremonial para las comunidades originarias de la región, así como el lugar desde donde vigilaban su territorio de las invasiones guaraníes. La explotación por parte de los españoles se mantuvo durante los siglos XVI al XVIII con un modelo económico de la mita, por el cual millares de indígenas fueron sometidos, pero ante la escasez en las vetas de plata hacia el siglo XVIII, Potosí comenzó a sufrir, luego de una época de opulencia, un proceso de deterioro social y económico que prácticamente la llevó a la ruina, al punto de llegar a tener hacia comienzos del siglo XIX cerca de 8000 habitantes.

Torre del convento de la Compañía de Jesús

Torre del convento de la Compañía de Jesús

Con la escasez de la plata vino la explotación del estaño y luego de haber pasado por las manos de numerosas empresas europeas, las minas son finalmente nacionalizadas en las minas de Potosí siguen siendo la fuente de una riqueza relativa para algunos, levantada a costa del sacrificio y el trabajo de mineros que deben internarse desde edad temprana y por bajos salarios, a más de 500 metros de profundidad en socavones oscuros, con tecnologías anacrónicas y expuestos a los riesgos inherentes a una de las actividades productivas más polémicas en la historia de la humanidad. Estos peligros, son afrontados con una profunda devoción a las deidades que han forjado como protectores a lo largo de siglos. Tal es el caso de “El Tío”, el dios que gobierna las entrañas del Cerro, y que puede cuidar o castigar por igual, según sean las ofrendas dadas por los mineros: Hojas de coca, tabaco, alcohol, o sangre de llama sacrificada. El Tío representa la persistencia de la cosmovisión andina, en una región donde se implantó obligadamente el credo católico a costa de las creencias ancestrales del mundo Andino.
Según el relato de algunos habitantes de la ciudad o incluso como lo narra el escritor uruguayo Eduardo Galeano en su libro Las venas Abiertas de América Latina, “en 1658, para la celebración del Corpus Christi, las calles de la ciudad fueron desempedradas y totalmente cubiertas con barras de plata.que  Algunos escritores bolivianos afirman que en tres siglos España recibió suficiente metal desde estas tierras como para tender un puente de plata desde la cumbre del Cerro Rico hasta la puerta del palacio real al otro lado del Océano”. Lo que si es evidente es que el apogeo minero dejó en el paisaje urbano de Potosí numerosas muestras notables de arquitectura religiosa, institucional o doméstica. En los templos católicos se notan en fachadas, torres y decoración interna, las adaptaciones del barroco europeo, dejando entrever en algunos casos la influencia de la mano de obra indígena. Uno de los ejemplos más icónicos de arquitectura religiosa es la torre del convento de la Compañía de Jesús; una esbelta construcción con detalles que reflejan la riqueza ornamental de los templos y construcciones de los Jesuitas en el continente americano, y que actualmente es uno de los mejores miradores del Centro Histórico de la ciudad.

Patio interior de la Casa de la Moneda

Patio interior de la Casa de la Moneda

El principal símbolo de Potosí sin embargo, es la Casa de la Moneda. fundada en 1572 y cuyo edificio actual data de 1773. Esta se crea ante la necesidad de tener acuñar moneda en la misma región productora, y no tener que trasladar la plata hasta otras casas como la de Lima. Esta labor fue cumplida durante siglos, con las respectivas tecnologías para cada época, y llegó a producir moneda para diferentes naciones como Argentina, durante los primeros años de la República. Actualmente es un completo museo que trata de forma cronológica el desarrollo de la actividad minera y su fuerte influjo en la economía no sólo del continente americano, sino también de Europa. Resguarda máquinas para acuñar, desde las mecánicas movidas por tracción humana o animal, hasta complejas máquinas importadas de Inglaterra a finales del siglo XIX.

La ciudad de Potosí fue fue declarada Patrimonio de la Humanidad por UNESCO en 1987 por ser un ejemplo de intercambio de valores humanos relacionados con la producción, la tecnología y la arquitectura de una época específica en la historia de la humanidad. Sin embargo, a causa de la explotación minera descontrolada y la inminencia de un desplome del Cerro, Potosí fue incluida en el 2014 en la lista del Patrimonio Mundial en peligro. La conservación del patrimonio cultural de Potosí, no demanda simplemente enfocar acciones a la preservación de su legado arquitectónico y del valor histórico del complejo minero, sino sobre todo, servir como un vehículo para mejorar las condiciones de vida de aquellos que hacen del Cerro Rico, una leyenda viva que lastimosamente ha cobrado la vida de tantos que le han arrebatado sus riquezas.

 

Calle Sucre, uno de los ejes peatonales de Potosí

Calle Sucre, uno de los ejes peatonales de Potosí

 ¿QUÉ HACER EN POTOSÍ?

  • Sin duda uno de los principales atractivos de Potosí son las minas del Cerro Rico, a las cuales se puede acceder por intermedio de operadores de turismo. Aunque algunas cooperativas de mineros perciben una parte de las ganancias por estos recorridos, en general sus condiciones laborales son bastante duras, y los mineros están expuestos a la posibilidad de accidentes y enfermedades; por lo cual es algo paradójico que el turismo gire en torno a ser testigo directo de estas difíciles condiciones.
  • Antes de ingresar a las minas es casi obligatoria una visita al mercado minero, donde estos compran hoja de coca, lejías, jugos, sodas, cigarrillos, dinamita y ¡alcohol potable al 96%! Es recomendable comprar algo para llevarle a los mineros durante el recorrido.
  • Cualquier agencia u operador que ofrezca recorridos por las minas, debe proveer los elementos de seguridad: casco, linterna frontal, overol y botas de caucho. Sin embargo no es recomendable que ingresen personas que sufren de claustrofobia o que tienen problemas respiratorios.
  • Alrededor de Potosí existen algunos escenarios interesantes. La laguna de Tarapaya o “Ojo del Inca”, una laguna natural de agua termal (lo cual para la altura y clima del lugar es un lujo), y las lagunas de Kari Kari, cuerpos de agua artificiales construidos en la colonia para asegurar el abastecimiento de agua de la ciudad y de su complejo minero.
  • Si dispone de tiempo, preferiblemente una semana, visite Uyuni (a dos horas de Potosí), y allí busque un recorrido por el Salar, que puede incluir también un recorrido en carro hasta la isla del Pescado, hacia los desiertos de alta montaña del parque Nacional Eduardo Avaroa, las lagunas Verde y Colorada, y el Volcán Licancabur. Un recorrido de entre 2 y 3 días en medio de paisajes únicos donde se conjugan flamencos, extensos arenales, formas de piedra labradas por la erosión, y por supuesto, el desierto de sal más grande del mundo.